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Milei: éxito en el exterior y crisis en la política interna

Javier Milei ha realizado una exitosa gira por Israel e Italia, que subraya el interés que despierta su figura en el ámbito global. 


Previamente, la alcaldesa de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, había dicho que el nuevo presidente argentino “es el político de moda en Europa” y lo es tanto para elogiarlo como para criticarlo. Milei puso en evidencia su sentido religioso en su faz de político. En Israel confirmó su simpatía y adhesión al judaísmo religioso, participando en actos de culto. En el Vaticano, aparte de entrevistarse con el Papa y estar presente en la ceremonia de santificación de la primera santa argentina, Mamá Antula, él y su hermana comulgaron. Aparece así participando en el culto de ambas religiones (católica y judía) al mismo tiempo. En Israel ratificó su alianza política con Benjamin Netanyahu, respaldándolo firmemente en momentos que se acentúan las críticas dentro de Occidente por la cantidad de víctimas civiles que están originando las operaciones militares en la Franja de Gaza. La posición de Milei fue rechazada públicamente por los veintidós países que integran la Liga Árabe sin excepción. Su postura y la alianza con el actual gobierno israelí está aislada en el conjunto de América Latina, e incluso no acompaña los intentos de la Administración Biden para lograr una tregua. En Italia, la reunión con Georgia Meloni confirmó el alineamiento del presidente argentino con la “nueva derecha” occidental. Pero su encuentro con el Papa Francisco fue quizás el dato más relevante. Milei lo había calificado de “maligno” en la tierra y en su acto de cierre de campaña, antes de la primera vuelta, uno de sus dirigentes más destacados sugirió romper relaciones con el Vaticano mientras Bergoglio fuera Papa. El presidente argentino fue recibido por Francisco con una franca actitud de reconciliación, probablemente originada por su preocupación por la crítica situación que vive Argentina, pero ello no implica un respaldo a sus políticas, como dijo Milei. En su rechazo a la actitud de los legisladores argentinos, el presidente argentino reprodujo en redes sociales los pasajes del Antiguo Testamento sobre la ira de Moisés con los israelíes que adoraron al Becerro de Oro. En Roma, oró media ora en soledad frente al cuadro de Moisés pintado por Miguel Ángel.

Mientras tanto, en Argentina, al cumplirse los dos meses de gobierno, tuvo lugar la primera derrota parlamentaria del oficialismo, y simultáneamente la primera crisis de gobierno. Milei pretendía que la llamada “ley ómnibus” que había sido aprobada por la Cámara de Diputados en general, no sufriera modificaciones en el tratamiento en particular, es decir, artículo por artículo. Era más una expresión de deseo que una posibilidad concreta, ya que si la ley no había sido aprobada en forma definitiva era porque la oposición (ya sea dura, representada por el PJ K, como la dialoguista, liderada por Miguel Ángel Pichetto), había votado que la aprobación fuera en general, es decir, con posibilidad de modificar artículos. Milei respondió con un duro cuestionamiento contra “la casta política”, atacando en durísimos términos a los diputados a través de sus redes sociales. Pero extendió su ataque hacia los gobernadores, en momentos que había iniciado una ofensiva sobre ellos, reduciendo subsidios y partidas presupuestarias. Mientras tanto, en el Senado, donde la oposición cuenta con treinta y tres legisladores, intenta sumar otros cuatro de los nueve que fluctúan entre oficialismo y oposición. Lo busca para anular el DNU que fue la primera reforma que intentó Milei apenas asumió el gobierno, y que ha recibido diversos cuestionamientos en la Justicia de primera y segunda instancia. Es un desafío para la vicepresidenta, Victoria Villarruel, que preside esta Cámara.

La crisis entre el Ejecutivo y el Congreso ha precipitado otra en el seno de la compleja y contradictoria coalición oficialista. El apoyo a Milei se ha generado en su propio bloque, La Libertad Avanza, y en los del PRO, la UCR, Hacemos Coalición Federal, e Innovación. En los últimos dos es notoria la presencia del peronismo anti K. Estos cinco bloques se vieron reflejados en los ciento cuarenta y cuatro diputados que aprobaron la ley en general. Son diecisiete más que los necesarios para tener quórum. Pero la primera votación en particular mostró que la Casa Rosada no estaba llegando a los ciento veintisiete votos necesarios para la aprobación de los artículos. Esto llevó al presidente, desde el exterior, a ordenar el retiro del proyecto y su envío nuevamente a Comisión. Al mismo tiempo, Mauricio Macri consideró que era momento oportuno para formar una alianza con el oficialismo que le permitiera ganar posiciones en el Gabinete. En la misma línea se movió la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien públicamente señaló que el gobierno se encaminaba hacia un replanteo o reorganización. Tanto los voceros de Macri como Bullrich hablaron de formalizar una alianza entre La Libertad Avanza y el PRO. Pese a ello, se libra simultáneamente la disputa entre Macri y Bullrich por la presidencia del partido, cuyas elecciones internas se realizarán a mediados de marzo. Una alianza de diputados entre estas dos fuerzas tendría setenta y siete legisladores. Faltarían cincuenta para llegar a los ciento veintisiete del quórum. Por eso, como dijo el diputado Miguel Ángel Pichetto, la alianza sería lógica, pero requeriría una ampliación, para lo cual sería necesario sumar legisladores de los otros tres bloques: UCR, Hacemos Coalición Federal, e Innovación. Pero impedir el inicio de un juicio político contra el presidente para removerlo, que debe comenzar en Diputados, requiere un tercio de la Cámara Baja, es decir, nueve más de los que conseguiría un acuerdo entre La Libertad Avanza y el PRO, cifra sensiblemente más baja que los cincuenta requeridos para el quórum. Una situación similar, pero más difícil, se da en el caso del Senado. Milei, por su parte, al regresar del exterior no mostró apuro ni urgencia en reunirse con Macri, planteando hasta ahora un compás de espera respecto a formalizar la coalición. El PRO pretende la Presidencia de la Cámara de Diputados, reemplazando a Martín Menem por Cristian Ritondo, y ocupar funciones a nivel ministerial, como la Jefatura de Gabinete y los ministerios de Interior y Capital Humano. Pero tanto el actual presidente de la Cámara Baja, como la hermana de Milei, Karina, cuyo poder es creciente desde la Secretaría General de la Presidencia, rechazan la alianza con el PRO en estos términos.

El 1° de marzo es una fecha clave: ese día tiene lugar la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso y Milei puede hacer gestos para profundizar el enfrentamiento con el Legislativo o atenuarlo. En el equipo político que llega a la intimidad del presidente se propone repetir el mensaje del 10 de diciembre, es decir volver a hablar de espaldas al Congreso y de cara a la gente. En el ala dialoguista -debilitada por los últimos acontecimientos- se propone lo contrario. Por ahora el presidente parece inclinarse por el primer curso de acción. Sus voceros han dicho que después de los sucedido en el Congreso pasará a gobernar por decreto, soslayando la institución parlamentaria. En cambio, en el ala dialoguista se propone fraccionar el proyecto de ley ómnibus en varios distintos, sin que una derrota o éxito sean definitivos. En el exterior comienza a percibirse preocupación en los gobiernos por la posibilidad de un enfrentamiento entre el presidente argentino y el Congreso. Cabe señalar que Milei siempre se ha sentido y mostrado identificado con Donald Trump y Jair Bolsonaro, dos ex presidentes cuyos partidarios tomaron el Congreso en un acto sin precedentes en ambos países. Hoy los dos se encuentran enjuiciados, acusados de incitar respectivos golpes de estado. El operador más importante en redes sociales de Milei, Fernando Cerimedo, ha sido acusado de participar en el supuesto intento de Bolsonaro. El no apoyo de las Fuerzas Armadas a los hechos producidos por los partidarios de Trump y Bolsonaro fue clave para el fracaso de estos dos intentos de desestabilización. Si bien son situaciones diferentes, el antecedente no deja de preocupar respecto al futuro de la institucionalidad y la gobernabilidad de Argentina.

En conclusión: el viaje de Milei a Israel e Italia mostró que es un centro de atención internacional y le permitió ratificar su alianza con Netanyahu, establecer la relación con Meloni y abrir el diálogo con el Papa; la ruptura con el Congreso precipitó una crisis política al cumplirse dos meses de gobierno, siendo incierto si Milei ahora intentará recomponer o romper con el Parlamento; el intento de formalizar una alianza entre PRO y La Libertad Avanza, impulsado por Macri y Bullrich, no tiene una respuesta clara y definitiva por parte de Milei, cuyos colaboradores dan señales contradictorias; por último, el enfrentamiento de Milei con el Congreso genera preocupación en los gobiernos occidentales, dados los antecedentes en este campo de Trump y Bolsonaro, con los cuales se referencia el presidente argentino.

Fuente: http://www.nuevamayoria.com

Milei: éxito en el exterior y crisis en la política interna